Definición
El ratio de liquidez mide si una empresa puede hacer frente a sus deudas a corto plazo con los activos que va a convertir en dinero a corto plazo.
Ratio de liquidez = Activo corriente ÷ Pasivo corriente
Es el chequeo rápido de solvencia inmediata, y el primero que mira un banco.
Los tres niveles
Se usan tres versiones, cada vez más exigentes, y la diferencia entre ellas es informativa por sí sola:
Ratio corriente = Activo corriente ÷ Pasivo corriente. Incluye todo: tesorería, clientes y existencias.
Test ácido = (Activo corriente − Existencias) ÷ Pasivo corriente. Quita el almacén, porque vender el stock lleva tiempo y no siempre al precio en libros.
Ratio de tesorería = (Tesorería + inversiones líquidas) ÷ Pasivo corriente. Solo lo que ya es dinero.
Como orientación general: corriente entre 1,5 y 2, test ácido cerca de 1, y tesorería en torno a 0,3. Con enormes diferencias por sector — una empresa que cobra al contado y paga a 60 días puede funcionar perfectamente con ratios muy bajos.
Por debajo de 1 y por encima de 2
Por debajo de 1 significa que las deudas a corto superan a los activos a corto: estás financiando el largo plazo con deuda a corto. Es la señal de alarma más importante del balance, y es el equivalente a un fondo de maniobra negativo.
Por encima de 2 o 2,5 suele leerse como buena noticia y a menudo no lo es. Significa que hay mucho activo corriente parado: demasiado stock, demasiados clientes sin cobrar o demasiada tesorería sin rentabilizar. Es dinero inmovilizado que no está trabajando.
Un ratio muy alto en distribución casi siempre esconde un almacén con exceso de referencias o un periodo de cobro largo.
La diferencia entre los tres ratios cuenta la historia
Esto es lo que hace útil calcular las tres versiones y no solo la primera:
- Ratio corriente alto y test ácido bajo → tu liquidez está en el almacén. Depende de vender stock para pagar.
- Test ácido alto y ratio de tesorería bajo → tu liquidez está en los clientes. Depende de cobrar.
- Los tres bajos → problema real de tesorería.
Cada diagnóstico lleva a una acción distinta.
Ejemplo práctico
En distribución industrial, el ratio corriente suele parecer cómodo y el test ácido cuenta otra cosa. La razón es estructural: una parte enorme del activo corriente son existencias.
Ese es el aviso que da la comparación entre ambos: si el ratio corriente es 1,8 y el ácido es 0,7, la empresa solo puede pagar sus deudas a corto vendiendo almacén. Mientras el negocio funcione y el stock rote, no hay problema. En una caída de ventas, ese stock deja de convertirse en dinero justo cuando más falta hace.
Por eso, en este tipo de negocio, el ratio que de verdad hay que vigilar es el ácido, no el corriente.
Lo que aprendí: un ratio de liquidez es una foto, y las fotos se pueden preparar. El del 31 de diciembre puede estar maquillado sin hacer nada ilegal — apretando el cobro las últimas semanas del año y retrasando pagos a enero. Por eso vale más un ratio mediocre calculado cada trimestre que uno excelente calculado una vez al año.
Y la lección más práctica: el ratio no se mejora pidiendo dinero. Una póliza aumenta la tesorería y aumenta el pasivo corriente en la misma cantidad: el ratio se queda igual o empeora. Se mejora reduciendo el ciclo de circulante —menos días de stock, menos días de cobro— o convirtiendo deuda a corto en deuda a largo, que es exactamente lo que hace una reestructuración bancaria.
Errores comunes
- Mirar solo el ratio corriente.
- Interpretar un valor alto como salud. Suele ser capital dormido.
- Comparar entre sectores.
- Calcularlo solo al cierre del ejercicio.
- Confundir liquidez con rentabilidad. Una empresa puede ser muy líquida y no ganar dinero.
- No valorar bien las existencias. Si el stock está inflado con obsoletos, el ratio corriente es ficticio. Ver provisión.
Cuándo mirarlo
Trimestralmente, junto al capital circulante y a la previsión de tesorería. Y siempre antes de pedir financiación: el banco va a calcularlo, así que mejor saber qué va a ver.
La pregunta que responde: si me tocara pagar todo lo que debo a corto plazo, ¿con qué lo pagaría? Y las tres versiones del ratio responden con distinto grado de honestidad.