CONTABILIDAD

Reservas

Beneficios de años anteriores que se quedaron en la empresa en vez de repartirse. Son el colchón que separa un mal año de un problema.

Nivel · intermedio4 min de lecturaActualizado 28 ago 2026
También conocido como: Reservas voluntarias, Beneficios no distribuidos, Reserva legal

Definición

Las reservas son beneficios de ejercicios anteriores que se quedaron dentro de la empresa en lugar de repartirse a los socios.

Forman parte de los fondos propios, junto al capital social y al resultado del ejercicio. Y son, en la práctica, el colchón que separa un mal año de un problema serio: una empresa con reservas puede perder dinero un ejercicio y seguir teniendo un patrimonio neto sano; una que ha repartido todo cada año, no.

Los tipos que hay que distinguir

Reserva legal. Obligatoria en España. Cada año hay que destinar el 10 % del beneficio hasta que alcance el 20 % del capital social. Solo puede usarse para compensar pérdidas si no hay otras reservas disponibles, o para ampliar capital.

Reservas voluntarias. Lo que la junta decide no repartir por decisión propia. Son las de libre disposición: se pueden repartir después, se pueden usar para compensar pérdidas o para ampliar capital.

Reservas estatutarias. Las que los propios estatutos obligan a dotar.

Reservas indisponibles. Vinculadas a situaciones concretas —por ejemplo, a un fondo de comercio activado— y bloqueadas mientras dure esa situación.

La distinción no es académica: determina qué se puede repartir y qué no, y repartir lo que no se podía tiene consecuencias.

De dónde salen y cómo se decide

Cada año, al aprobar las cuentas, la junta decide qué hacer con el resultado. Es la llamada aplicación del resultado, y solo hay tres destinos:

  1. Reserva legal, hasta cubrir el mínimo obligatorio.
  2. Otras reservas.
  3. Dividendo a los socios.

Se despacha en dos líneas del acta y es una de las decisiones más importantes del año: determina si la empresa se capitaliza o se descapitaliza.

Ejemplo práctico

En distribución industrial, las reservas tienen una función muy concreta que se entiende mirando el ciclo del negocio.

Es un sector de margen estrecho y mucho circulante: el dinero está en el almacén y en las facturas pendientes de cobro. Crecer consume caja. Y un año malo —un cliente grande que impaga, una caída de demanda— se lleva por delante el beneficio de varios buenos.

Lo que aprendí: en este tipo de empresa, las reservas no son un ahorro ocioso. Son lo que financia el crecimiento sin pedirle permiso al banco. Una empresa que ha ido dejando beneficio dentro puede aumentar stock y dar plazo a un cliente nuevo sin ampliar póliza ni firmar avales. Una que repartió todo depende del banco para cada paso.

El segundo aprendizaje, y el que más se descuida: las reservas no son dinero en el banco. Es un error muy extendido. Tener 300.000 € en reservas no significa que haya 300.000 € disponibles: significa que ese beneficio se quedó en la empresa, y lo más probable es que esté convertido en stock, en maquinaria o en saldo de clientes.

De ahí que se pueda dar la situación aparentemente absurda de una empresa con muchas reservas que no puede repartir dividendo porque no tiene liquidez. Reservas y tesorería son cosas distintas. Ver cashflow.

Y una observación sobre el equilibrio: acumular reservas indefinidamente tampoco es gestionar bien. Dinero parado en fondos propios que no financia nada tiene su coste de oportunidad. La pregunta no es cuánto acumular, es para qué.

Errores comunes

  • Confundir reservas con dinero disponible.
  • No dotar la reserva legal. Es obligatoria y su incumplimiento se detecta en cualquier revisión.
  • Repartir reservas indisponibles.
  • Repartir hasta el límite sin dejar colchón para un mal año.
  • Acumular sin destino. El exceso también tiene coste.
  • Olvidar que las pérdidas se comen las reservas antes de tocar el capital: es su función, y por eso la primera señal de deterioro aparece ahí.
  • No mirar la evolución de los fondos propios año a año. Es el indicador más honesto de si la empresa se está fortaleciendo.

Cuándo mirarlas

Al cierre de cada ejercicio, cuando se decide la aplicación del resultado — que es el único momento del año en que se puede decidir.

Y siempre antes de plantear un reparto: hay que comprobar qué parte es disponible y si la tesorería lo permite.

La pregunta que ordena la decisión: ¿qué haría falta para aguantar un año malo sin pedir dinero? Esa cifra es el colchón que las reservas deberían cubrir antes de repartir nada.

Con la advertencia habitual: los límites al reparto y la dotación obligatoria los comprueba tu asesoría al formular las cuentas.

Referencias

TagsempresarialcontabilidadfinanzasEspaña
Escrito por
Antonio Echeverría

Dirijo IMDICA, una empresa de suministro industrial, desde 2007. Escribo estas definiciones desde el lado de quien las usa para decidir, no desde el de quien las estudia.

Si esto lo estás sacando de hojas de cálculo, lo convierto en un panel en AE Works.