Definición
El email en frío es un correo comercial dirigido a alguien que no lo ha pedido. Es barato, escalable y por eso está saturado: la persona a la que escribes recibe varios como el tuyo cada día.
Las tasas realistas en B2B, para que las expectativas no engañen: entre un 20 % y un 40 % de aperturas si el asunto es bueno y no caes en spam, y entre un 1 % y un 5 % de respuestas. De cien correos, dos o tres conversaciones. Quien te prometa más está midiendo mal o mintiendo.
Comparado con la llamada: el correo escala mejor y convierte peor. Combinar los dos funciona mejor que cualquiera por separado.
Lo primero: la parte legal
En España esto no es opcional, y mucha gente lo ignora hasta que llega una reclamación.
La LSSI prohíbe el correo comercial no solicitado, con una excepción importante: se permite si hay una relación previa con ese cliente y le ofreces productos similares a los que ya contrató.
Para contactar con empresas que no son clientes, el margen habitual está en el interés legítimo del RGPD, y exige condiciones: escribir a buzones genéricos de empresa (no a una persona identificada), que tu oferta sea claramente relevante para su actividad, y ofrecer siempre una forma sencilla de no volver a recibir nada.
Lo que no vale: comprar bases de datos de correos personales, escribir a nombre.apellido@empresa.com de alguien que no te conoce, y hacerlo sin identificarte con claridad.
Antes de montar una campaña, consúltalo. Una sanción cuesta muchísimo más de lo que puede rendir.
Cómo escribir uno que se responda
Asunto corto y concreto. Entre tres y seis palabras. Nada de mayúsculas ni signos de exclamación. Que parezca un correo de trabajo, no una promoción. El asunto decide si se abre.
Primera línea sobre ellos, no sobre ti. Esta es la regla que más cambia el resultado. Si empiezas con "Somos una empresa líder en...", has perdido. Empieza con algo concreto de esa empresa que demuestre que has mirado.
Corto de verdad. Cinco líneas. Se lee en el móvil, entre reuniones. Un correo largo no se lee: se pospone y se olvida.
Un solo objetivo. No pidas una reunión, una llamada y que descarguen un documento. Una cosa.
Cierre con pregunta fácil. "¿Tiene sentido que hablemos quince minutos?" es más fácil de contestar que "¿cuándo le viene bien una reunión?".
Sin adjuntos ni imágenes. Disparan los filtros de spam y no aportan.
La secuencia importa más que el primer correo
La mayoría de las respuestas llegan en el segundo o tercer envío, no en el primero. Una secuencia razonable son tres o cuatro correos repartidos en dos o tres semanas, cada uno aportando algo distinto — no repitiendo "¿has visto mi correo anterior?".
Y el último de la serie, el de despedida ("entiendo que no es prioridad ahora, lo dejo aquí"), es curiosamente el que más respuestas genera de todos.
Ejemplo práctico
En IMDICA el correo que mejor funciona no es frío: es a clientes propios, y ahí la excepción legal de la relación previa aplica limpiamente.
El caso más rentable es el de reactivación: cliente que compraba y ha dejado de hacerlo. No hay que vender nada — basta preguntar qué pasó. La tasa de respuesta no se parece a la de una campaña fría, y el motivo suele ser recuperable.
Lo que aprendí construyendo el sistema de envíos: lo que de verdad decide el resultado no es el texto del correo, es a quién se lo mandas. La misma plantilla enviada a una lista filtrada por comportamiento real —quién ha comprado qué, cuándo dejó de comprar— rinde varias veces más que enviada a todo el fichero.
Y una lección técnica que cuesta cara aprender: si mandas a mil contactos de golpe desde un dominio sin reputación, quemas el dominio. Los correos empiezan a ir a spam, y no solo los comerciales: también los de facturas y presupuestos. Hay que calentar el dominio poco a poco, configurar bien SPF, DKIM y DMARC, y enviar en lotes.
Errores comunes
- Plantilla sin personalizar. Se detecta a la primera línea.
- Largo. Nadie lee quince líneas de un desconocido.
- Hablar de ti. A quien lo recibe no le interesa tu empresa: le interesa su problema.
- Mandar y no insistir. Un solo correo desperdicia el 80 % del potencial.
- Comprar listas. Ilegal en la práctica y contraproducente: quema el dominio.
- No configurar la autenticación del correo. Sin SPF, DKIM y DMARC vas directo a spam.
- Enviar desde el dominio principal una campaña grande. Usa un subdominio para no arriesgar el correo del negocio.
- No medir. Sin aperturas, respuestas y bajas, estás enviando a ciegas.
Cuándo usarlo
Sí para reactivar clientes propios (donde además es claramente legal), para llegar a un volumen que no cubres a teléfono, y como parte de una secuencia junto a la llamada.
No como único canal para cuentas importantes: ahí el teléfono y la referencia funcionan mucho mejor. Y no si no estás dispuesto a mirarte la parte legal.