Definición
La responsabilidad civil es la obligación de reparar el daño que causas a otro, ya sea por acción, por omisión o por negligencia.
El seguro de RC es la póliza que asume ese coste dentro de unos límites. Y es probablemente el seguro que más empresas tienen contratado sin haber leído qué cubre, hasta el día que hace falta.
Las tres coberturas que hay que distinguir
RC de explotación. Daños causados en el desarrollo normal de la actividad: se cae una estantería sobre el coche de un cliente, tu operario rompe algo en casa de otro.
RC patronal. Daños a tus propios trabajadores por accidente laboral, cuando se te reclama por encima de las prestaciones de la Seguridad Social. Ver prevención de riesgos laborales.
RC de producto. Daños causados por los productos que vendes después de entregarlos. Es la crítica en distribución e industria, y la que más se olvida al contratar.
Muchas pólizas básicas cubren bien explotación y patronal, y dejan producto con un límite pequeño o directamente fuera.
Ocurrencia o reclamación
Es la cláusula que decide si estarás cubierto cuando llegue la reclamación, y casi nadie la mira:
Base ocurrencia. Cubre los daños ocurridos durante la vigencia, aunque la reclamación llegue años después.
Base claims made (reclamación). Cubre las reclamaciones presentadas durante la vigencia, normalmente con un periodo de retroactividad limitado hacia atrás.
La diferencia importa mucho en RC de producto, donde el daño puede manifestarse años después de la venta. Si cambias de aseguradora y la nueva es claims made con poca retroactividad, puedes quedarte con un hueco de cobertura para todo lo vendido antes.
Ejemplo práctico
En distribución industrial, la RC de producto es la que puede doler de verdad, y por una razón que sorprende: el distribuidor no fabrica, pero responde.
Si vendes una pieza que falla y ese fallo causa un daño —una avería en la máquina del cliente, una parada de producción, un accidente— el perjudicado puede reclamarte a ti, que eres con quien tiene la relación. Tú después podrás repetir contra el fabricante, pero la reclamación entra por tu puerta y la defensa la pagas mientras tanto.
Lo que aprendí: por eso la trazabilidad no es solo un requisito de calidad. Poder demostrar de qué lote era una pieza, quién la fabricó y con qué certificado llegó es lo que convierte una reclamación contra ti en una reclamación que acaba donde corresponde.
Un sistema que guarda el certificado de material asociado al albarán y al pedido no es burocracia: es lo que sostiene tu posición el día que hay un problema.
El segundo aprendizaje: los clientes grandes te exigen la póliza con un capital mínimo dentro de la homologación, y a veces piden figurar como asegurado adicional. Cumplir ese requisito es fácil; lo que no siempre se comprueba es si el capital exigido es realista frente al daño posible. Un capital que cubre bien un incidente pequeño puede quedarse muy corto ante una parada de producción.
Y una advertencia sobre lo que casi nunca está cubierto: los perjuicios puramente económicos sin daño material —el lucro cesante del cliente porque tu retraso le paró la línea— suelen estar excluidos o muy limitados. Ese es exactamente el tipo de reclamación más frecuente en industria, y el que la gente da por cubierto sin estarlo.
Errores comunes
- Contratar sin leer las exclusiones.
- No tener RC de producto o tenerla con un límite simbólico.
- Ignorar si es ocurrencia o claims made, sobre todo al cambiar de aseguradora.
- Asumir que el lucro cesante está cubierto. Rara vez lo está.
- No revisar el capital cuando la empresa crece o cambia de actividad.
- No comunicar el siniestro en plazo.
- Creer que la póliza sustituye a la prevención. No cubre las sanciones administrativas ni el recargo de prestaciones.
Cuándo revisarla
Cada renovación, y de forma obligada al cambiar de actividad, al empezar a distribuir un producto nuevo o al entrar en un cliente que exige capitales concretos.
Las tres preguntas que conviene poder responder: ¿qué cubre exactamente?, ¿hasta cuánto? y ¿qué pasa con lo que vendí antes de esta póliza? Si alguna no tiene respuesta clara, esa conversación con el corredor está pendiente.
Con la advertencia habitual: esto es divulgativo. Las coberturas concretas dependen del clausulado de cada póliza.