Definición
Un convenio colectivo es un acuerdo entre representantes de empresarios y de trabajadores que fija las condiciones laborales de un sector o de una empresa.
Y tiene una característica que lo distingue de un acuerdo cualquiera: es norma de obligado cumplimiento. No es una recomendación ni una referencia de mercado — establece mínimos que el contrato individual no puede empeorar. Puede mejorarlos, nunca rebajarlos.
Cuál te aplica
Es la primera pregunta y la que más se responde mal. El convenio aplicable depende de la actividad real de la empresa, no del epígrafe con el que se dio de alta ni de lo que ponga en el contrato.
Y hay varios niveles que pueden coexistir: estatal, autonómico, provincial y de empresa. Un mismo trabajador puede estar afectado por un convenio provincial de su sector que desarrolla uno estatal.
Aplicar el convenio equivocado es un error frecuente y caro, porque se descubre tarde —en una inspección o en una reclamación— y las diferencias se reclaman con efectos retroactivos.
Qué fija además del salario
Se piensa en el convenio como en unas tablas salariales, y es bastante más:
Tablas salariales por grupo profesional. El salario mínimo de cada categoría.
Jornada anual y distribución. Cuántas horas al año y cómo se reparten.
Vacaciones y permisos, a menudo por encima del mínimo legal.
Clasificación profesional. Qué grupos existen y qué funciones corresponden a cada uno. Determina qué se le puede pedir a alguien.
Antigüedad y complementos.
Régimen disciplinario. Qué se considera falta y qué sanción corresponde. Sin esto, sancionar a un trabajador es terreno resbaladizo.
Preaviso, período de prueba, movilidad.
Ese apartado de clasificación profesional es el que más se ignora y el que más problemas da: encuadrar a alguien en un grupo que no corresponde a lo que realmente hace genera reclamaciones de diferencias salariales.
Vigencia y ultraactividad
Los convenios tienen fecha de caducidad, y llegado el vencimiento se negocia uno nuevo. Mientras tanto rige la ultraactividad: el convenio vencido sigue aplicándose durante el proceso de negociación, con las reglas y plazos que marca la ley.
En la práctica, hay sectores con convenios negociándose durante años. Conviene saber cuál es el vigente y si hay tablas nuevas con efectos retroactivos — porque cuando se firman, suelen conllevar atrasos que hay que pagar.
Ejemplo práctico
En una pyme industrial, el convenio aparece en tres momentos y siempre por sorpresa si no se ha mirado antes.
Al contratar. El salario que ibas a ofrecer puede estar por debajo del mínimo del grupo profesional que corresponde a ese puesto. Y el mínimo no es negociable: un contrato que pacte menos es nulo en esa parte y se aplica el convenio.
Al presupuestar el año. Las tablas se actualizan, y si el convenio se firma tarde con efectos retroactivos, aparece un coste no previsto que afecta a todo el ejercicio. Ver presupuesto anual.
Al haber un conflicto. Es donde el régimen disciplinario y los procedimientos del convenio deciden si una actuación de la empresa se sostiene o no.
Lo que aprendí: el convenio es, en el fondo, una parte fija de la estructura de costes que no controlas. Y por eso conviene tratarlo como tal: mirar las tablas al hacer el presupuesto, prever la actualización aunque aún no esté firmada, y no construir el margen de un proyecto largo sobre unos costes laborales que van a subir a mitad.
El segundo aprendizaje, más práctico: la clasificación profesional es lo que más discrepancias genera y lo más barato de arreglar. Definir por escrito qué funciones tiene cada puesto y a qué grupo corresponde —al contratar, no después— evita la reclamación de diferencias que aparece años más tarde cuando alguien se va.
Errores comunes
- Aplicar el convenio equivocado por guiarse del epígrafe de alta y no de la actividad real.
- No mirar las tablas al fijar un salario.
- Encuadrar mal el grupo profesional.
- Ignorar la jornada anual del convenio y calcular con la legal.
- No prever la subida de tablas en el presupuesto.
- Sancionar sin seguir el régimen disciplinario del convenio.
- Creer que un pacto individual puede empeorar el convenio. No puede.
Cuándo revisarlo
Al contratar a cualquiera, al hacer el presupuesto anual, y cada vez que se publique una revisión de tablas.
Y una comprobación que conviene hacer una vez y dejar documentada: cuál es exactamente el convenio que te aplica, con su ámbito y su vigencia. Es sorprendente la cantidad de empresas pequeñas que no lo tienen claro.
Con la advertencia obligada: esto es divulgativo. El convenio aplicable y su interpretación los determina tu asesoría laboral.