FINANZAS

Amortización

Reparto del coste de una inversión a lo largo de los años que va a durar. Es un gasto contable que no supone salida de dinero.

Nivel · intermedio4 min de lecturaActualizado 23 ago 2026
También conocido como: Depreciación, Amortización contable

Definición

La amortización es el reparto del coste de una inversión a lo largo de los años en que se va a usar.

Si compras una furgoneta por 30.000 € que va a durar seis años, la contabilidad no imputa 30.000 € de gasto el primer año: imputa 5.000 € cada año durante seis. Así el gasto se corresponde con los ejercicios en los que la furgoneta genera ingresos.

Su rasgo más importante y el que más confunde: es un gasto que no supone salida de dinero. El dinero salió el día de la compra. Los seis años siguientes hay un apunte contable que reduce el beneficio sin que se mueva un euro de la cuenta.

De ahí sale la relación con el EBITDA, que precisamente suma de vuelta las amortizaciones para ver el resultado operativo antes de esos apuntes.

Cómo funciona

Cada año se reconoce una parte del coste como gasto y se acumula en el balance como amortización acumulada, que resta del valor del activo.

Valor contable = Precio de adquisición − Amortización acumulada

Un bien totalmente amortizado tiene valor contable cero y puede seguir funcionando perfectamente. Una máquina amortizada en ocho años que lleva quince produciendo vale cero en los libros y mucho en la realidad. Es una de las razones por las que el balance no refleja el valor de mercado.

Los métodos

Lineal. La misma cuota cada año. Es el más habitual y el más simple.

Degresivo. Más gasto los primeros años y menos después. Refleja mejor la pérdida de valor real de vehículos y equipos informáticos.

Por unidades producidas. Se amortiza según el uso, no según el tiempo. Tiene sentido en maquinaria cuya vida depende de las horas trabajadas.

Fiscalmente, Hacienda publica tablas con coeficientes máximos y periodos máximos por tipo de bien. Amortizar por encima del coeficiente máximo obliga a un ajuste positivo en el impuesto de sociedades: el gasto está en la contabilidad y no se admite fiscalmente ese año.

Hay además regímenes de libertad de amortización o amortización acelerada para determinados supuestos e inversiones, que cambian con frecuencia.

Qué se amortiza y qué no

Se amortiza el inmovilizado con vida útil limitada: maquinaria, vehículos, mobiliario, equipos informáticos, instalaciones, software, construcciones.

No se amortiza el terreno —no se desgasta— ni los activos financieros. En un inmueble hay que separar el valor del suelo del de la construcción, y solo se amortiza la segunda.

Y hay una regla práctica: los bienes de escaso valor pueden llevarse directamente a gasto en el ejercicio, sin amortizar, hasta un límite por unidad y un total anual.

Ejemplo práctico

En una empresa con almacén e instalaciones, la amortización explica un fenómeno que descoloca a mucha gente: el beneficio contable puede ser bajo y la caja estar bien.

El motivo es exactamente este apunte. Si hay 40.000 € anuales de amortizaciones, el beneficio es 40.000 € menor que el dinero que realmente ha entrado y salido. Una empresa con beneficio pequeño y amortizaciones grandes puede generar caja de sobra.

Y funciona también al revés, que es lo peligroso: una empresa con beneficio y sin amortizaciones pendientes tiene un aviso. Si todo está amortizado y el negocio depende de equipos que llevan quince años funcionando, ese beneficio se sostiene sobre inversiones que tarde o temprano habrá que rehacer. La amortización es, entre otras cosas, un recordatorio de que las cosas se gastan.

El error más común que he visto: tratar la amortización como un número contable que pone el asesor y no mirarla. Si tu resultado depende de amortizaciones que están a punto de terminar, tu cuenta de resultados va a mejorar el año que viene sin que hayas hecho nada mejor — y va a empeorar de golpe cuando toque reinvertir.

Errores comunes

  • Confundirla con salida de caja. No lo es.
  • Confundirla con la amortización de un préstamo. Es otra cosa: devolver el principal de una deuda.
  • Amortizar el terreno.
  • Superar los coeficientes fiscales sin hacer el ajuste.
  • No dar de baja lo que ya no existe. Una máquina desguazada que sigue en los libros infla el activo.
  • Ignorarla al valorar el negocio. Un beneficio alto con activos totalmente amortizados esconde una necesidad de inversión futura.

Cuándo prestarle atención

En el cierre del ejercicio, y al planificar inversiones: amortizar significa que el gasto fiscal se reparte en años, y eso condiciona el impuesto a pagar en cada uno.

Y al leer las cuentas de cualquier empresa —la tuya o una que quieras comprar—: la relación entre amortizaciones, CAPEX y antigüedad de los activos dice mucho más sobre su salud que el beneficio.

Referencias

Tagsempresarialfinanzascontabilidadinversión
Escrito por
Antonio Echeverría

Dirijo IMDICA, una empresa de suministro industrial, desde 2007. Escribo estas definiciones desde el lado de quien las usa para decidir, no desde el de quien las estudia.

Si esto lo estás sacando de hojas de cálculo, lo convierto en un panel en AE Works.