Definición
El IRPF grava la renta que obtiene una persona física a lo largo del año: su trabajo, su actividad económica, sus alquileres y sus ahorros.
Su característica principal es que es progresivo: no se aplica un porcentaje único, sino tramos crecientes. Los primeros euros tributan poco y los últimos, mucho.
Y aquí está el malentendido más extendido: pasar a un tramo superior no hace que toda tu renta tribute a ese tipo. Solo el exceso sobre ese umbral tributa al tipo más alto. Es imposible ganar más y quedarse con menos por subir de tramo.
Cómo funciona para un autónomo
Un autónomo tributa por el beneficio de su actividad —ingresos menos gastos deducibles—, no por lo que factura.
Durante el año: pagos fraccionados trimestrales por el modelo 130, un porcentaje del beneficio acumulado. Es un anticipo, no un impuesto aparte.
En junio del año siguiente: la declaración de la renta, donde se suma todo, se aplican los tramos, se restan las deducciones y se descuenta lo ya pagado a cuenta. De ahí sale a pagar o a devolver.
Hay una excepción práctica: quien factura mayoritariamente a empresas que le aplican retención en las facturas puede quedar exento de presentar el 130, porque ya está adelantando el impuesto por esa vía.
Qué gastos son deducibles
La regla general tiene tres condiciones que hay que cumplir todas:
- Estar vinculado a la actividad.
- Estar justificado con factura completa a tu nombre.
- Estar registrado en los libros.
Lo que suele ser deducible: suministros del local afecto, material, servicios profesionales, seguros de la actividad, cuota de autónomos, formación relacionada, amortización de bienes de inversión.
Lo que da problemas: el vehículo —salvo actividades concretas, Hacienda no admite la afectación parcial—, las comidas y viajes —con límites y condiciones estrictas—, y los suministros de la vivienda cuando se trabaja en casa, donde se aplica un porcentaje reducido sobre la parte afecta.
La zona gris es amplia y cambia con la doctrina administrativa. Aquí más que en ningún sitio: consúltalo con tu asesor antes de deducir, no después.
Ejemplo práctico
La comparación con el impuesto de sociedades es lo que decide muchas veces la forma jurídica, y merece la pena entenderla bien.
El IRPF es progresivo; el de sociedades es un tipo fijo. Con beneficios bajos o medios, el IRPF suele salir más barato porque los primeros tramos son suaves. Con beneficios altos y sostenidos, los tramos superiores del IRPF superan al tipo fijo de sociedades.
Pero la comparación completa tiene un paso más que se olvida: el dinero de una sociedad no es tuyo hasta que lo sacas, y sacarlo tributa otra vez —como nómina, en tu IRPF; como dividendo, en la base del ahorro. Comparar solo el tipo de sociedades con el de IRPF es una comparación incompleta y engañosa.
Por eso el cálculo real depende de cuánto necesitas sacar y cuánto puedes dejar dentro para reinvertir. Y por eso lo hace un asesor con tus números, no un artículo.
Lo práctico que sí puedo decir con seguridad: el error más caro no es de optimización, es de tesorería. Un autónomo que no aparta dinero para el IRPF se encuentra en junio con una liquidación que no esperaba. La costumbre sana es la misma que con el IVA: apartar un porcentaje de cada cobro en una cuenta separada y no tocarlo.
Errores comunes
- Creer que subir de tramo te hace ganar menos. No es posible.
- No apartar para la declaración anual.
- Confundir facturación con beneficio. Tributas por lo segundo.
- Deducir gastos particulares. Es lo que más se revisa.
- No guardar las facturas. Sin justificante, no hay deducción.
- Olvidar que las retenciones son un anticipo, no el impuesto final.
- No revisar si te conviene el 130 cuando la mayoría de tus facturas llevan retención.
Cuándo prestarle atención
Trimestralmente al presentar los pagos a cuenta, y antes de que acabe el año: diciembre es el último momento para tomar decisiones que afecten a la declaración —adelantar una inversión, aportar a un plan de pensiones, planificar cuándo facturar.
Y la advertencia habitual, que aquí importa especialmente: esto es divulgativo, no asesoramiento fiscal. Los tramos, los porcentajes y las reglas de deducibilidad cambian, y hay diferencias autonómicas. Para decidir, tu asesor.