Definición
Una migración SEO es cualquier cambio grande en una web que afecte a sus URLs, su dominio, su servidor o su tecnología, gestionado de forma que no se pierda el posicionamiento conseguido.
Los casos típicos: cambio de dominio, rediseño con estructura nueva, paso de HTTP a HTTPS, cambio de gestor de contenidos, fusión de dos webs, o internacionalización.
Es, con diferencia, el momento de mayor riesgo de la vida de una web. Una migración bien hecha se nota poco: unas semanas de fluctuación y vuelta a la normalidad. Una mal hecha puede llevarse la mitad del tráfico orgánico y tardar seis meses en recuperarse, si es que se recupera.
Antes de migrar
Guarda el estado actual. Es lo primero y lo que más se olvida:
- Exporta de Search Console las consultas y páginas de los últimos 16 meses.
- Rastrea la web entera y guarda la lista completa de URLs con sus títulos y códigos de respuesta.
- Anota las posiciones de tus términos importantes.
- Exporta el informe de enlaces entrantes.
- Captura la configuración DNS actual.
Sin esa foto previa, después no podrás saber qué has perdido ni comparar con nada.
Haz el mapeo de URLs. Una tabla con la URL antigua y su equivalente nueva. Cada una, empezando por las que tienen tráfico y enlaces. Es la parte aburrida y es el 80 % del trabajo.
Prepara el entorno nuevo con noindex o protegido por contraseña, para que no se indexe antes de tiempo.
El día de la migración
- Quita el bloqueo del entorno nuevo: fuera
noindex, revisa robots.txt. - Activa las redirecciones 301, una a una según el mapeo.
- Comprueba una muestra grande de URLs antiguas: que respondan 301 y lleguen al destino correcto en un solo salto.
- Actualiza los enlaces internos para que apunten directamente a las URLs nuevas.
- Envía el sitemap nuevo en Search Console.
- Usa la herramienta de cambio de dirección si cambias de dominio.
- No toques nada más ese día. Rediseñar y migrar a la vez hace imposible saber qué causó qué.
Después
- Vigila los errores 404 en Search Console a diario la primera semana.
- Comprueba la indexación de las URLs nuevas.
- Compara tráfico y posiciones contra la foto previa.
- Mantén las redirecciones para siempre. No las quites a los seis meses.
Y una expectativa realista: una caída de entre el 10 % y el 30 % durante dos a seis semanas es normal, incluso en una migración bien hecha. Google necesita reconsolidar. Si a los tres meses no has recuperado, hay algo mal.
Ejemplo práctico
El caso que mejor ilustra el riesgo lo viví desde el otro lado: auditando qué había quedado de despliegues anteriores.
En una web me encontré 686 ficheros y 24 MB de una versión antigua que llevaban meses publicados y accesibles, incluyendo un panel privado. El motivo era una decisión de despliegue razonable —el script sube por encima y nunca borra, para no cargarse las bases de datos de otras aplicaciones que viven en el mismo dominio— con una consecuencia que nadie había previsto: lo que se subió una vez se queda para siempre.
De ahí saqué la comprobación que ahora hago siempre antes de cualquier cambio grande: bajar una copia completa de lo que hay en el servidor y compararla con lo que debería haber. No lo que crees que hay: lo que hay. En ese caso, la comparación fue lo que sacó el problema a la luz.
Y una segunda lección de la misma auditoría: al migrar hay que revisar el robots.txt del entorno nuevo. Vi una web que bloqueaba la carpeta donde vivían todo su CSS y su JavaScript. Google renderizaba una página rota. Es el tipo de error que se cuela justo en una migración y que no da ningún síntoma visible.
Errores comunes
- Redirigir todo a la portada. Google lo trata como un 404 y no transfiere nada.
- No hacer el mapeo. Sin él, no hay migración: hay una web nueva empezando de cero.
- Migrar y rediseñar a la vez. Si el tráfico cae, no sabrás si fue la estructura o el contenido.
- Olvidar el
noindexdel entorno de pruebas y desindexar el sitio entero al desplegar. - Cadenas de redirecciones. Del mapa antiguo al intermedio y del intermedio al nuevo.
- No avisar a quien te enlaza. Los enlaces importantes se pueden actualizar pidiéndolo.
- Migrar en temporada alta. Elige el mes más flojo del año.
- No tener plan de vuelta atrás.
Cuándo migrar
Cuando el beneficio compense claramente el riesgo. Cambiar de dominio por una cuestión de marca, sí. Cambiar la estructura de URLs "para que sean más bonitas" en una web que ya posiciona, casi nunca.
Y la pregunta que debería contestarse antes de empezar: ¿qué gano exactamente con esto? Si la respuesta no es clara, la mejor migración es la que no se hace.