Definición
La jerarquía de encabezados es la estructura de títulos de una página, del <h1> al <h6>. No son estilos: son un esquema. Le dicen a quien lee —persona o máquina— cómo se organiza el contenido.
La analogía útil es la de un libro: el h1 es el título del capítulo, los h2 son los apartados y los h3 los subapartados dentro de cada apartado.
Sirve para tres públicos a la vez, y por eso vale la pena hacerlo bien:
- Los lectores, que escanean antes de leer. Los encabezados son el mapa.
- Los buscadores, que entienden la estructura y de qué trata cada parte.
- Los lectores de pantalla, cuyos usuarios navegan saltando de encabezado en encabezado. Sin jerarquía, no pueden orientarse.
Las reglas
Un h1 por página. Técnicamente el estándar permite varios, y en la práctica sigue siendo la recomendación tener uno: es el titular de la página, y una página tiene un tema principal.
No saltar niveles. De h2 se pasa a h3, no a h4. El error clásico es elegir el nivel por el tamaño que se ve: "pongo h4 porque el h2 sale muy grande". El tamaño lo pone el CSS, no la etiqueta.
Que describan. "Introducción" no dice nada. "Cómo se calcula el margen bruto" sí.
Solo para estructurar. No metas frases sueltas en un h3 para destacarlas visualmente.
Ejemplo práctico
Auditando esta web encontré que la portada no tenía ningún h1. Es la página más importante del sitio, y no tenía titular.
La causa era razonable: la portada es una animación cinematográfica donde el "titular" visible es una firma manuscrita, que es una imagen decorativa. No había ningún texto que hiciera de título.
La solución tuvo su matiz. Poner un h1 grande y visible habría roto el diseño. Lo que hice fue añadir un h1 real, con texto real —"Antonio Echeverría — director de IMDICA y fundador de AE Works"—, visualmente oculto pero presente para buscadores y lectores de pantalla.
Es una técnica legítima cuando se cumple una condición: que el texto oculto diga lo mismo que la página. Si lo usas para meter palabras clave que no aparecen en el contenido visible, eso ya es otra cosa y Google lo trata como tal.
De paso arregló un problema de accesibilidad que no había visto: alguien navegando con lector de pantalla llegaba a la portada y no había ningún encabezado que le dijera dónde estaba.
Lo que sí estaba bien: en las 134 fichas del diccionario, la jerarquía es correcta y no hay ni un solo salto de nivel. Al medirlo en seis páginas distintas, cero saltos. Eso pasa porque el contenido se escribe en Markdown, donde ## y ### obligan a pensar en niveles y no en tamaños.
Cómo estructurar bien un artículo
h1 Qué es el EBITDA
h2 Definición
h2 Cómo se calcula
h3 La fórmula
h3 Un ejemplo con números
h2 Errores comunes
h2 Cuándo usarlo
Si lees solo los encabezados de arriba abajo, deberías entender de qué va la página. Esa es la prueba: el esquema tiene que funcionar solo.
Errores comunes
- Ningún
h1, o varios sin sentido. - Elegir el nivel por el tamaño visual. Es lo que más se ve y lo que más rompe la estructura.
- Saltar de
h2ah4. - El logotipo dentro de un
h1en todas las páginas. Deja el titular real sin su etiqueta. - Encabezados vacíos o solo decorativos.
- Rellenarlos de palabras clave. "Comprar zapatos baratos online" repetido en cada
h2se lee fatal y no ayuda. - Usar
<div>con clase para todo. Se ve igual y pierdes el esquema entero.
Por qué importa más de lo que parece
Además del SEO clásico, hay dos motivos actuales:
Los fragmentos destacados —esas respuestas que Google saca en un recuadro arriba— se construyen muy a menudo a partir de un encabezado con su párrafo debajo. Una pregunta como h2 y su respuesta directa en el párrafo siguiente es la forma más fiable de optar a ese sitio.
Y los asistentes de IA que resumen páginas se apoyan igual en la estructura para saber qué parte responde a qué. Una página bien estructurada se cita mejor.